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Testimonio: La encrucijada entre la vida de la madre o la vida del hijo

Testimonio: La encrucijada entre la vida de la madre o la vida del hijo

(Lead) Serafina Ortiz es mamá de Tostao, reconocido integrante del grupo
musical colombiao Chocquibtown. Ella, como otras mujeres, tuvo que enfrentar
hace varios años una enfermedad durante su embarazo que la puso en la
encrucijada de escoger entre su hijo o ella: Serafina decidió por su hijo y le dijo
sí a la vida. Hoy festeja la decisión que tomó y es una madre orgullosa por los
trinfos de su hijo.

Redacción Unidos por la Vida –Bogotá, 01-08-2011– ¿Qué hacer cuando
una enfermedad durante el embarazo pone en riesgo la vida tanto de la madre
como la del bebé? Esta encrucijada fue la que tuvo que enfrentar hace varios
años Serafina Ortiz, mujer de gran fortaleza y temple oriunda del departamento
colombiano de Chocó, quien frente a una dificil enfermedad en sus riñones, que
le llegó durante el embarazo de su segundo hijo, tuvo que enfrentar, por petición
de los médicos, una dificil decisión: escoger entre la vida de su hijo o la suya.

Serafina optó por la vida y hoy celebra los triunfos de su hijo: Tostao, reconocido
integrande del grupo musical colombiano Chocquibtown, ganador del premio
Grammy Latino 2010.

Unidos por la Vida conversó con la madre del músico sobre su experiencia y las
grandes alegrías que ha recibido desde que le dijo sí a la vida y a su labor en el
Hogar Betania, en Bogotá, centro que acoge a madres gestantes en situación de
riesgo frente al aborto.

¿Qué significa para usted hoy el haber defendido la vida de su hijo, pese a la difícil enfermedad que enfrentó?

Desde que tomé la decisión de tener a mi hijo han sido muchas las
satisfacciones que él me ha dado, eso es maravilloso. Estuve muy enferma, pero
Dios me iluminó. ¡La adoración que siento por ese muchacho es muy grande!,
así lo he sentido desde su mismo nacimiento. El Señor me dio la fortaleza para
ir construyendo todo con Él. Mire hoy el resultado que es –dice con emoción-,
pero porque lo hice paso a paso, y paso a paso lo he acompañado en todos
sus procesos. Yo creo que pese a las dificultades, desde lo espiritual, y en todo
sentido, tenemos que creer, debemos tener fe y emprender acciones.

Desde su testimonio y las experiencias que comparte con las mujeres que ayuda en el Hogar Betania ¿Cuál es la importancia de decirle sí a la vida?

¡Toda! Decirle sí a la vida, es decirle sí al milagro más grande de Dios. Me
parece que eso es lo más hermoso, el poder ver la reproducción humana; es
lo más precioso, el poder tener dentro de tu vientre una creación tan divina, y
que nosotros la querramos interrumpir; eso me parece como un desperdicio,
como una falta de sentido del ser humano. Yo pienso que decirle sí a la vida es

reanudar los votos que realmente hay un ser superior que existe.

¿Cómo es el acompañamiento que da a las madres que están “pensando” en abortar?

Yo me atribuyo el ser como una mamá para ellas. De ser como la mamá que no
tienen en el momento, algunas porque no la tienen, otras porque no las apoyan.
Por ejemplo, todos los hijos de ellas son mis nietos. Y el apoyo que les doy es
desde lo emocional e, incluso, cuando puedo, desde lo enocnómico, pero sobre
todo, desde el amor.

Me he dado cuenta que el acompañamiento es muy importante, también a
través de los talleres de formación, a través de los talleres de productividad,
de buscarles los espacios, oportunidades por medio de procesos de inclusión,
pero también a través de las redes de apoyo y, especilamente, desde el
autoconocimiento de sus propias fortalezas.

¿Cómo les habla a ellas de la adopción?

Yo siento que desde toda la experiencia, en los casos que he vivido, con las
mamás, está la opción de la adopción, que es un acto más responsible; el poder
tener ese hijo y poder buscar la oportunidad que una familia lo adopte.

Pero si finalmente la chica decide tener a su bebé y asumir su embarazo, yo
siempre las animo y me apoyo en el adagio popular: “Todo hijo trae su pan bajo
el brazo”. Eso es una forma de sensibilizarlas.

Muchas mujeres bajo la presión social, piensan que la mejor solución es
deshacerse el bebé, pero ¿qué pasa con la parte moral?, ¿con la parte
emocional? y ¿con ese bebé? En ocasiones también las invito a reflexionar, les
digo que mañana, más tarde, se van a arrepentir.

¿Qué podemos hacer para defender la vida?

Es buscar la estrategia para hacer el acompañamiento. Eso debe ser un
acompañamiento permanente, principalmente de sensibilización, porque es
poner al otro en el lugar: “si fueras tú, si fuera tú vida”, y que hoy alguien viniera
a tomar la decisión de acabarla, porque sí. Hay que llevarla a hacer un proceso
de sensibilización.

También es poner a la chica en el lugar del ser que lleva en su vientre y
mostrarle las posibilidades que tiene a su alrededor; que hay muchas redes,
muchas personas que le dicen sí a la vida, hay muchos espacios para acudir.