Boletín, Columa de Opinión

BUENAS NOTICIAS

Por Luis Losada, CitizensGo

 

Por fin buenas noticias

En Montana (EE.UU.) aprobaron el pasado viernes la Ley 99 que prohibe los tratamientos trans para menores de edad. No se podrán aplicar bloqueadores de pubertad ni hormonar a menores y mucho menos operaciones quirúrgicas de castración.

Es lo lógico porque el menor se está formando y los tratamientos trans son irreversibles.

Además, muchos estudios señalan que las confusiones de género en la niñez o adolescencia se corrigen de manera natural en la inmensa mayoría de los casos.

Así que -obviamente- lo prudente, como mínimo, es esperar.

Lo curioso es que un senador de Montana que se dice mujer trans, Zooey Zephyr, se ha posicionado violentamente contra esta ley acusando a los legisladores de tener las manos manchadas:

“Aprobar esta ley es equivalente a la tortura (…) Sólo espero que cuando bajen sus cabezas en oración se encuentren sus manos manchadas de sangre”.

Demasiado.

Así que los senadores iniciaron lo que técnicamete se llaman “censura”: un procedimiento por el que un legislador es apartado de la cámara por faltar gravemente al respeto. Es lo que pasó con Zephyr que fue apartado por 68 votos a favor y 32 en contra. 

No podrá asistir a la cámara aunque podrá votar a distancia.

Zooey Zephyr, senador de Montana (EEUU)

El debate está abierto sobre si es una reacción exagerada. Lo que todos concuerdan es que Zephyr faltó al respeto y al debido decoro tratando de cancelar opiniones que no eran las suyas con un odio incompatible con el respeto parlamentario.

No es la única buena noticia. El Arzobispo de Oklahoma City (Estados Unidos), Mons. Paul Coakley, publicó el pasado lunes 1º de mayo una carta pastoral sobre el asunto trans. La carta distingue entre las personas que sufren disforia de género a las que hay que acoger con caridad bien entendida y la ideología de género que hay que combatir.

La carta recuerda que Dios nos creó hombres y mujeres, que nuestro cuerpo sexuado tambien moldea nuestra alma, también sexuada. Si alguien cree estar en cuerpo equivocado o sufre disforia de género hay que acogerle en su sufrimiento y acompañarle. Pero la caridad no consiste en reafirmarle en su error sino en acompañarle en aceptar la realidad que Dios quiso para esa persona. “Amar significa querer el bien de esa persona”, señala la carta pastoral de Oklahoma.

Por eso llama a “escuchar con empatía además de extender la invitación a recibir el don de Dios del cuerpo sexuado”. Insiste en acoger a quien las heridas dificultan la acogida del don recibido:

“Los pecados y las injusticias contra nosotros pueden crear heridas que dificulten el reconocimiento del cuerpo como don (…) Estos factores se suman al desafío de reconocer la bondad de nuestros cuerpos y fomentan la discordia dentro de la unidad de cuerpo y alma”.

En insiste en la cuestión teológica:

“Desde el pecado original buscamos bienes, incluidas las identidades, que están muy por debajo de nuestro Bien supremo en Dios. Esos bienes nos dejan inevitablemente insatisfechos (…) Porque como dijo san Agustín, nos hiciste Señor para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en ti”

A los que sufren disforia de género les hace un llamado a aceptar el don de su sexo biológico y “trabajar para sanar mental, emocional, somática y espiritualmente”.

Como ves, muy pastoral, muy cercana y caritativa pero muy firme en respetar la verdad biológica querida por Dios.

Dos buenas noticias casi el mismo día